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Archivo para la categoría ‘Historia’

Visitas ilustres

Lunes, 5 de julio de 2010 machupicchu Sin comentarios

El 5 de febrero de 1985 el Papa Juan Pablo II hizo su visita a la ciudad de Iquitos en la que pronunció la celebre frase “Quiero deciros también que el Papa se siente charapa.” Tras eso, la espesa multitud iquiteña entró en una conmoción seguido de aplausos.

- “¡Que viva el Papa que también es charapa!”.- Sí, muy bien, el Papa se siente charapa; vosotros sentíos romanos, católicos, cristianos. Muy bien, muy bien. Una propuesta muy, muy hermosa.

- “¡Quédate con nosotros, quédate con nosotros, quédate con nosotros…”

- “¡Cómo son buenos! ¡Llevad a todos, llevad mis deseos, mi bendición; como los peruanos son muy deseosos de la bendición… entonces dejad, dejad todos esta bendición para todos, todos para todos. Muchas gracias, muchas gracias. Cristo está presente con todos vosotros. Esté presente siempre con todos vosotros. Muchas gracias por esta acogida!.â€

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Los carnavales de Febrero

Lunes, 5 de julio de 2010 machupicchu Sin comentarios

La ciudad es reconocida por tener una festividad muy notable, llamada simplemente “Carnaval”. Durante esta festividad, principalmente pagana, la gente se dedica a la diversión mojando a la gente con cabaciñas (globos con agua) u otro instrumento. Muchos optan por ser más extravagantes, mojando con diferentes sustancias como: pintura u otro objeto como motivo de festejo. La celebración es única cada año, realizado en febrero. Los carnavales está muy influenciada por los mitos amazónicos y la rica cultura amazónica.

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Ave emblemática

Lunes, 5 de julio de 2010 machupicchu Sin comentarios

En octubre de 2005 se declaró ave emblemática de Iquitos, por la Municipalidad Provincial de Maynas a la Perlita de Iquitos (Polioptila clementsi), ave nueva para la ciencia, descrita en ese año, endémica de la Reserva Nacional Allpahuayo Mishana, donde su hábitat se restringe a sólo unos pocos kilómetros cuadrados. Su nombre en inglés es Iquitos Gnatcatcher.

La perlita de Iquitos (Polioptila clementsi) es una especie de ave paseriforme de la familia Polioptilidae que ha sido descrita recientemente, es decir, es nueva para la ciencia. Fue descubierta a fines de 1997 por el biólogo José Ãlvarez Alonso en los alrededores de la ciudad de Iquitos, en el nororiente peruano, en la Reserva Nacional Allpahuayo Mishana. Fue descrita en 2005 por medio de un artículo publicado en junio de ese año en la revista científica Wilson Bulletin de los EE.UU. por B. M. Whitney y José Ãlvarez.

Su nombre científico honra al Dr. James F. Clements, primer autor de la primera guía de las aves del Perú, y famoso luchador para la conservación del medio ambiente en el mundo.

Esta especie es miembro del complejo de especies de P. guianensis el que recientemente ha sido propuesto para dividir en tres especies (la cuarta sería Polioptila clementsi), pero no todas las autoridades han aceptado esto (por ejemplo el Comité de Clasificación Sudamericano, SACC).

Desde octubre de 2005 es el ave emblemática de esta ciudad, declarada por la Municipalidad Provincial de Maynas.

Está en peligro crítico, pues se estima que en el mundo existen no más de 50 parejas y todas se encuentran en la Reserva Nacional Allpahuayo Mishana. Es un ave endémica de la reserva, especialista del ecosistema de arena blanca, se cree que toda su población habite en apenas 15 kilómetros cuadrados, quizás el área más limitada de cualquier otra especie en el mundo. Su hábitat son los bosques de varillal propios de Allpahuayo Mishana.

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Los mitos y leyendas

Lunes, 5 de julio de 2010 machupicchu Sin comentarios

La localidad y la Amazonia peruana en general posee un folklore peculiar rico en seres imaginarios, muchos de ellos motivados por la geografía propia de la zona.

La Mitología de la Amazonia peruana forma parte del universo mágico del hombre amazónico del Perú, de la cultura popular; rica en mitos y leyendas que son parte de la tradición. En las tardecitas, a las orillas de los ríos o al interior de las casas comunales. En pueblos, caseríos o comunidades nativas, cuando el hombre se siente inspirado, forman parte del tema de conversación.

Allí, basta que alguien toque el tema, para que los mayores, hombres o mujeres, relaten sobre fieras increíbles, aparecidas, brujería, magia y encantamientos que los presentes escuchan con avidez y respeto.

Pero, como muchas de las riquezas de esta bendita tierra, también las historias, los mitos y leyendas pueden desaparecer en el tiempo, si no las preservamos para el futuro con la importancia que tienen. Es por ello que publico estas riquezas narrativas con el objetivo principal que se conozca mejor nuestra realidad y que las generaciones futuras sepan conservar intacta, en la memoria colectiva, los recuerdos, mitos y leyendas y así puedan contarlas a sus descendientes.

La sachamama:
La sachamama es una boa gigantesca y solitaria, que vive en tierras pantanosas de selva adentro. Llega un tiempo de su vida, quizá milenaria, en que se incrementa su peso, es tal que ya no puede reptar, entonces busca un lugar para vivir permanentemente. Entonces libra, con su poderosa cola, un espacio lo suficientemente amplio, allí pone su cabeza y espera. El gran poder de atracción que tiene le permite halar a sus víctimas hacia esa especie de chacra que forma delante de su cabeza.

Entonces, cualquier animal u hombre que, por ignorancia o descuido, pase por su delante ve solamente su cabeza. Pero ya será muy tarde. Porque habrá caído en el campo imantado de la Sachamama, atraído hacia su poderosa mandíbula, para luego ser triturado y tragado. Satisfecha su hambre, se pondrá a dormir por una larga temporada.

Otros mitos cuentan que es la encarnación del espíritu de los rios de la amazonía.

El tunchi maligno:
El tunchi maligno es un ser que vaga por las noches oscuras de la selva, como alma en pena, unos dicen que es un ave, otros que es un brujo o un espíritu del mal “un diablo†que goza aterrorizando a la gente. Pero nadie lo ha visto, y todos lo reconocen con temor cuando en plena oscuridad lanza al aire un silbido penetrante “fin….fin…fin…†que por instantes se pierde en el monte a lo lejos, pero vuelve a silbar ya sobre el techo de una casa o a la orilla del río. Todo es tan rápido que la gente solo atina a persignarse o rezar, porque existe la creencia de que cuando silva con insistencia, por los alrededores de un pueblo, anuncia malos presagios y cuando lo hace sobre una casa, enfermedad o muerte.

Burlarse del tunchi o tunche, insultarlo, puede costarle caro al atrevido, ya que lo hará enfurecer y entonces atacará con mayor insistencia, silbando… silbando… lo perseguirá tanto que hasta el más valiente terminará entrando en pánico, que puede llevarlo a la locura o muerte…

El yacuruna:
El Yacuruna (“Yacu†= agua o río, “Runaâ€= hombre o gente) es el espíritu mágico más importante de la selva baja. Manda sobre todos los animales y genios del agua, suele ser invocado por los chamanes y curanderos, en las sesiones de ayahuasca, tanto para hacer el bien como para hacer el mal.

Cuentan que se traslada por los ríos y quebradas, y entra en las cochas montado en un enorme cocodrilo “lagarto negroâ€. Cuando viaja, se adorna con cinturones y collares de feroces boas negras y va calzado con cascos de tortugas de taricayas o charapas.

Son similares a los tsunki o tsungi de otros mitos.

El chullachaqui:
El chullachaqui es un Duende o diablillo de selva, pequeño de estatura, viste siempre una cushma o ponchito colorado cuando va a trabajar a su chacra o anda de paseo. Puede transformarse tomando la forma o figura de cualquier persona o animal, cuando quiere atrapar una nueva y bella doncella y hacerla perder en el monte para siempre. Se cuenta que las personas perdidas en la selva suelen encontrarlo.

El Chullachaqui no vuelve aparecer en el mundo real, y su víctima pasa a formar a las legiones de duendes de este diablillo, de las cuales es el jefe absoluto. En lo profundo de la selva posee chacras donde cultiva sus alimentos, que resultan ser plantas venenosas similares a la papa, la yuca y otros vegetales alimenticios.

Si fuéramos a la selva y encontráramos allí a un familiar u otro ser querido casualmente y sin razón alguna, debemos ser precavidos. Porque, seguramente, el Chullachaqui toma esa forma para hacernos perder en el monte y solo podemos escapar de su “encantamientoâ€, si logramos descubrir que su pie izquierdo tiene la forma de una pata de cabra. Es raro pero también se cuenta que pueden tener su pie en forma de patas de otro animal, o incluso un pie humano vuelto hacia atrás.

La runamula:
La Runamula (una “mujer o gente†más mula “cruce de caballo con burraâ€) es una criatura mostruosa. Es con la llegada de los primeros misioneros españoles que nace la leyenda. Cuenta que cuando una mujer casada o comprometida, nativa o mestiza seducía o era conquistada por un misionero, por raro sortilegio, se convertía en un duende con cuerpo de mula, cabeza y pecho de mujer, que vagaba en las noche de luna llena asustando a los pobladores de los pueblos y caseríos, con sus relinchos espeluznantes y el ruido producido por sus cascos, al galopar sin rumbo por los alrededores. La gente sabía entonces que había allí una mujer que mantenía relaciones prohibidas.

Entonces, los más valientes, perseguían al animal encantado para ver en qué casa se metía o hacia donde se dirigía cuando terminaba el encantamiento. La infiel descubierta, tenía que ser llevada ante un buen curandero para que la curara, mediante baños y sesiones de ayahuasca, liberándola del hechizo que sufría por mantener amores prohibidos.

Simpira:
El Simpira es el señor del panshin nete o mundo amarillo. Es mostrado como un inmenso jaguar negro, que posee en algunos mitos cuernos de taruka o venado. Pero lo que lo caracteriza es una de sus patas delanteras de color blanco y en forma de tirabuzón, la cual puede extender de manera interminable como si de una serpiente infinita se tratase. La usa para atrapar a los pecadores y maldecidos que merecen formar parte de su infierno en compañía de otros pecadores, los que se convierten en bestias selváticas de su séquito por toda la eternidad.

Motelo mama:
El Motelo mama es una inmensa tortuga la cual lleva sobre su caparazón un pedazo de selva que crece sobre ella.

El mapinguari o padre monte:
El mapinguari es un espíritu protector al que puede verse como una gran bestia bípeda, del tamaño de dos hombres adultos, llena de pelos y capaz de lanzar un olor terrible que usa para castigar y noquear a los cazadores furtivos y otros que no respeten la selva, junto con su descomunal fuerza y filudisimas garras. A veces se presenta en los mitos como un oso con un pie vuelto hacia atrás o de algún otro animal a la manera del chullachaqui. Otros mitos lo muestran como un monstruo peludo con una boca en el vientre.

Algunos creen sin embargo que es un animal que existiría realmente en lo profundo de la selva, una especie gigantesca de perezoso.

El bufeo colorado:
Al delfín rosado del Amazonas la gente lo llama, simplemente, bufeo colorado y así lo distinguen de sus otros hermanos que son de color gris. La leyenda cuenta de que el bufeo, como ser o duende “encantado†que es, puede transformarse en un hombre “gringo†al que le gustan las mujeres jóvenes. Así, con esa apariencia, suele presentarse a la fiesta en la que participa la chica elegida. Como viajero de paso, baila y enamora a la muchacha, invita a beber a todos los participantes y así se gana la simpatía general. Pero él no come ni menos bebe licor, porque si se emborracha, se rompería el encantamiento y se descubriría quién es.

Cuando la muchacha ya es la enamorada del bufeo, él la colma de regalos y atenciones. La visita siempre por las noches y se marcha antes del amanecer. Así poco tiempo, la mujer enamorada empieza a mostrar una conducta extraña, porque quiere permanecer todo el tiempo junto al río y si ésta situación no es notada a tiempo por sus familiares y no la mandan a curar a un buen chaman, puede terminar desapareciendo, ya que en su deseo de estar siempre junto a su gringo “bufeo†enamorado, terminará arrojándose al río para no salir jamás.

La sirena amazónica:
Es otro de los “encantosâ€, personaje mágico de la amazonía descrita como una sirena de “agua dulce”. Dicen que vive solitaria, pero siempre en busca de compañero, en las profundidades de los ríos y cochas, que sube a la superficie por medio de las muyunas o remolinos. Entonces, en una playa solitaria o en un barranco cercano de agua, canta con dulce acento lastimero y si algún joven la escucha, será atraído hacia ese lugar y terminará rindiéndose ante ella. Seducido por los encantos y la ternura de la sirena, el hombre lo abandonará todo y se marchará con ella para siempre.

Los familiares del desaparecido dirán entonces: se habrá ahogado, pero el cuerpo jamás será encontrado y si se consulta con un buen chaman ayahuasquero; seguro les dirá que la sirena lo ha encantado y lo llevó a vivir con ella, a su reino de las profundidades.Lugo al morir su compañero, sale en la busqueda de uno nuevo.

El runapuma o yanapuma:
Cuentan que antiguamente, existían brujos maleros que llegaban a tener pactos con los demonios de la selva. Eran poderosos haciendo el mal y sus afanes de tener cada vez más y más poder llegaban al estado en que tenían necesidad de beber sangre y comer carne humana.

Claro, estos brujos vivían en lo más apartado de la selva y casi siempre solos. Dominaban los secretos para trasformarse en Runapuma, cuando sentían necesidad de alimentarse. Hacían sus invocaciones por medio de icáros “cantos mágicos de poder†pidiendo fuerza a los demonios del monte y entonces se convertían en hermosos jaguares hambrientos totalmente negros. Así, atacaban a sus víctimas, sin importarles que estuvieran armadas o en compañía de otras personas. No le temían a nada ni nadie porque se sentían protegidos. Satisfecho su apetito, volvían a convertirse en hombres casi normales.

Por esta razón se cree que los jaguares melánicos, totalmente negros o yanapumas son mensajeros del más allá o poderosos brujos capaces de tomar forma humana e incluso icarar o maldecir la comida desde lejos. Estos otorongos negros son temidos por esa razón.

El urcututo:
Es un búho grande que vive en lo profundo de la selva, en la copa de los árboles más grandes, es un gran cazador nocturno. Cuenta la leyenda que ciertos brujos maleros llegan a tener “pactos secretos†con los urcututos y entonces lo utilizan para enviar virotes o dardos mágicos, que serán descargados sobre el enemigo elegido, con el fin de causarle daño por venganza.

También suelen ser enviados como mensajeros, para espiar el lugar donde se realizan las sesiones de ayahuasca, como cuidador, cuando se va a tratar a un enfermo que el mismo brujo daña. Considerado como un animal de mal augurio por algunos y de buena suerte para otros, es el rey de la noche.

Entre la población de Iquitos y alrededores de esta ciudad, se cree que el canto de los urcututos son presagio de un embarazo de alguna mujer conocida por quienes escuchan el canto.

La tanrilla:
Es una garza pequeña, muy bonita y prosista – “coqueta†– que dicen, tiene en sus finas y largas patitas un secreto para hacer encantamientos de amor. Que cuando el curandero recibe el encargo de preparar el filtro de amor, deberá cazarla mediante un tiro de pucuna “dardo de cerbatana†pero también deberá estar dietando por varios días. Extraídos los huesitos de las patitas, los limpia y prepara mediante icáros “cantos mágicosâ€.

Quitada la médula, estos quedan como tubitos y es a través de estos que el enamorado, debe espiar a la mujer elegida “como si fuera un largavistaâ€. Pero ojo, la muchacha no debe saber que es observada. Y, si la operación ha sido bien hecha, a los pocos días aceptará gustosa los requerimientos del galán.

La chicua:
Es como una especie de gavilán nocturno, ave muy rara de encontrar, que dicen tiene el plumaje marrón. De su canto agorero y mágico toma su nombre, por las noches suele cantar chicua… chicua…, hasta perderse en el monte y su canto produce escalofrío en la gente que lo escucha.

También es considerado un maligno “diablo†enviado por algún brujo malero, o uno de estos brujos que busca vengarse de alguien. Cuando canta cerca de una casa la gente se pregunta a quién habrá venido a buscar ese maldito pájaro.

Además, los mitayeros (cazadores) y pescadores creen que si escuchan el canto de la Chicua, es por que sus parejas les están siendo infieles durante sus ausencias.

El ayaymama:
Cuenta la leyenda que una epidemia estaba acabando con la gente de una comunidad nativa. Que la madre de dos niños, sintiéndose con los primeros síntomas de la enfermedad, quiso salvar del mal a sus pequeños y entonces los llevó al monte, muy lejos y los dejó en ese lugar. Cerca de una linda quebrada, abundante en peces y árboles frutales. Con gran pena los dejó, sabiendo que no los volvería a ver más. Ellos jugaron, comieron frutos y se bañaron en la quebradita, pero ya en la noche sintieron la falta de su madre y partieron en su búsqueda pero se perdieron en el monte.

Asustados, llorando de pena decían cómo no ser aves para poder volar donde mamá. Y el dueño del monte tuvo pena y los convirtió en avecitas y ellos volaron, pero cuando llegaron a su pueblo vieron que ya nadie vivía, todos habían muerto. Desde entonces no dejan de volar y volar, y cuando se posan en lo alto de un árbol, cansados de buscar a su madre, hacen oír su canto lastimero ayaymamá… ayaymamá…

Otra versión de esta leyenda es:

La leyenda del Ayaymama, narra el abandono de dos niños en la selva tras perder a la mamá. La madrastra y el papá dejan a su suerte a los menores en la montaña simulando un paseo. Los niños se volvieron en pajaritos y en una noche de luna volaron hasta el techo de la casa de la madrastra y emitieron su canto:

Ayaymama, Huischuhuarca: Nuestra madre ha muerto y nos abandonaron.

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Historia de Iquitos – Perú

Lunes, 5 de julio de 2010 machupicchu Sin comentarios

Los territorios amazónicos que conforman hoy la actual ciudad de Iquitos, fueron habitados por las tribus selváticas de los yameos (nativos napeanos) y los iquitos, hasta la llegada de los españoles.

El nombre de la ciudad de Iquitos proviene del grupu étnico “Iquito” que se ubicó desde hace siglos en los ríos Pastaza, Arabela, Tigre, Nanay y Curaray. Después los Iquitos se ubicaron en la altiplanicie rodeada por los ríos Nanay, Amazonas, Itaya y el lago Moronacocha, en donde se ubica actualmente la ciudad de Iquitos. Durante los años de 1638 a 1769 indígenas de la Amazonia fueron obligados por los misioneros de La Campañia de Jesus ( Jesuitas de Quito ) a incorporarse a reducciones (pueblos misionales).

Los Iquitos fueron integrados a varias Reducciones durante 27 años, desde 1740 a 1767 por los misioneros de la Compañía de Jesús. En 1740 Juan Nepomuceno de Iquitos fue fundado por P. Bahamonde, en 1740 Santa Bárbara de Iquitos fue fundada por el P: Bahamonde, en 1742 San Sebastián de Iquitos fue fundada por Bahamonde y Bretano, en 1748 Sagrado Corazón de Jesús de Maracanos fue fundado por P. Bahamonde, en 1754 Santa María de Iquitos fue fundada por P. Uriarte, en 1763 San Javier de Iquitos fue fundada por P. Palme, en 1767 San José de Iquitos fue fundada por el P. Uriarte.

Estos Reducciones cambiaban continuamente de ubicación, igualmente los misioneros trasladaban a grupos de una etnia determinada para colocarlos junto a otras en algún otro pueblo. Es por eso que hay mucha confusión para determinar exactamente cuándo y quiénes se establecieron en la altiplanicie rodeada por los ríos Nanay, Amazonas, Itaya y lago Moronacocha, en donde se ubica actualmente la ciudad de Iquitos.

Iquitos fue fundada por una misión jesuita bajo el nombre de San Pablo de Napeanos. Éste pueblo fue una reducción de nativos napeanos e iquitos y estaba situada a orillas del río Nanay hasta mediados del siglo XVIII. Su población se dispersó alrededor del año 1757 y se trasladó en 1764 a su ubicación actual (margen izquierda del Amazonas).

Fundado por los jesuitas y organizado por el padre José Bahamonde, el pueblo formado a orillas del Amazonas tomó el nombre de San Pablo de Nuevo Napeanos. Con el tiempo, los nativos napeanos progresivamente fueron abandonando el caserío hasta quedar sólo nativos Iquitos, por lo que, a fines del siglo XVIII ya se le conocía como “el caserío de Iquitos”.

En 1808, Hipólito Sánchez Rangel, el obispo de Maynas, reporta que el caserío de Iquitos tenía 171 habitantes y para el 8 de junio de 1842, fecha en la que Iquitos fue elevada a distrito, contaba con algo más de 200 habitantes.

En 1851 se firma el Tratado de Amistad, Comercio y Navegación con Brasil, por el que el Perú cedió 56.507 km² de territorio amazónico.

Iquitos, en 1860, según Paz Soldán, tenía sólo 300 habitantes.

Por 1862, la población se incrementó a cerca de 431 pobladores y en 1864, se registran 648 habitantes, predominantemente mestizos por la presencia de familias procedentes de Borja, Santiago, Santa Teresa, Barranca y otros, que huyeron del ataque de nativos Huambisas y Aguarunas que destruyeron estos pueblos.

Iquitos fue una lánguida y olvidada villa hasta la llegada de los marinos y buques peruanos “Pastaza”, “Próspero” y “Morona”, mandados por el presidente Ramón Castilla, que traían las piezas para instalar la Factoría Naval (ubicada en el malecón Tarapacá), debido a que la ciudad se encuentra favorablemente situada entre el río Nanay y la margen izquierda del río Amazonas, convirtiéndose en punto obligado de partidas hacia otras regiones. Todo esto pasó, entre 1863 y 1864, pero se celebra el 5 de enero de 1864 como la fundación de Iquitos como puerto fluvial sobre el río Amazonas y como homenaje a la llegada de estos buques.

El auge que siguió luego de instaladas la factoría y el apostadero fue tanto que fue creado el departamento de Loreto por el presidente Prado y se declaró a Iquitos capital de provincia el 7 de febrero de 1866. Ese mismo año se nombra al que posiblemente fuera el primer alcalde de la ciudad, don José Jesús Jiménez.

Don Genaro Herrera reporta para 1866 una población de 648 habitantes y para 1876, la población era de 1.475 habitantes.

Lado este de Iquitos, desde el río Amazonas, en los años 1920.

Pero fue gracias a la época del caucho (hevea brasiliensis), que se inició aproximadamente en 1880, que este pequeño pueblo llegó a ser lo que es actualmente, porque llegaron personas de muchos lugares del Perú y del mundo, especialmente europeos, con el ideal de hacer fortuna rápida y fácil a costa de la explotación y abuso de los nativos amazónicos.

Fue en este tiempo de bonanza en que se construyeron la mayoría de los actuales patrimonios y se dotó a la ciudad de los servicios básicos y públicos: alumbrado eléctrico y el ferrocarril urbano (1905); se instala la Corte Superior (1907) y la Iglesia Matriz (1919), entre otros.

Vista de la ciudad de Iquitos desde el río Itaya.

Para 1903, Iquitos tenía 2 grandes plazas, la 28 de Julio y la Plaza de Armas, contaba con 9.438 habitantes (según censo de Benito Lores), entre los cuales habían 542 extranjeros; la mayoría de ellos eran de España (95) Brasil (80), China (74), Portugal (64) y otros tantos de Italia, Inglaterra, Francia, Ecuador, Estados Unidos de América, Rusia, Suiza y Marruecos.

Actualmente Iquitos se ha consolidado como la ciudad de mayor importancia en la Amazonía Peruana y la sexta ciudad del Perú. Cuenta con universidades públicas y privadas, varios institutos técnicos, un moderno aeropuerto internacional (Coronel FAP Francisco Secada Vignetta), puertos fluviales y una carretera que une Iquitos con la ciudad de Nauta.

Asimismo, se están realizando los estudios técnicos para la construcción de un ferrocarril que una Iquitos con la costa peruana, vía la ciudad de Yurimaguas (provincia de Alto Amazonas, distrito Yurimaguas) o vía el pueblo de Saramiriza (provincia Datem del Marañón, distrito Manseriche).

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Iquitos – Perú

Viernes, 2 de julio de 2010 machupicchu Sin comentarios

Iquitos: (fundada: San Pablo, 1757)

Es la ciudad más grande de la Amazonía Peruana, con una población de 370.962. Es la capital del Departamento de Loreto y la provincia de Maynas. En general, se considera la quinta área metropolitana con más habitantes en el país y la ciudad más poblada en el mundo que no se puede llegar por carretera.

Situado a orillas del río Amazonas, está 106 m sobre el nivel del mar a pesar de ser más de 3.000 km de la desembocadura del Amazonas, en Belém en Brasil, en el Océano Atlántico. Se encuentra 125 kilometros aguas abajo de la confluencia de los ríos Ucayali y Marañón, los dos principales cabeceras del río Amazonas. Iquitos ha sido durante mucho tiempo un importante puerto en la cuenca del Amazonas. Está rodeada por tres ríos: el Nanay, Itaya y Amazonas. Figurativamente, Iquitos es una “isla”.

La ciudad sólo se puede llegar por avión o barco, con la excepción de una carretera a Nauta, una pequeña ciudad de aproximadamente 100 km al sur. Los buques de mar de 3.000 toneladas o 9.000 toneladas [1] y 5,5 metros de calado pueden llegar a Iquitos desde el océano Atlántico, 3.600 kilómetros de distancia. La mayoría de los viajes dentro de la ciudad en sí es a través del bus (micro o jumbo), moto o autorickshaw (motocarro, motocarro o motokar). Transporte a los pueblos cercanos a menudo requiere un viaje por el río a través de peque-peque, un pequeño barco público motorizado.

Tiene el puerto fluvial más importante del Perú y se puede comunicar a través del Amazonas con otras ciudades de la selva, como Leticia en Colombia y con varias ciudades del Brasil como Manaos y Belem do Pará hasta llegar al océano Atlántico.

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