El árbol de lupuna.
El poderoso arbol de Lupuna (Ceiba Pentandra) ocupa una posición muy importante en el ecosistema de la selva Amazónica.
Provee albergue y alimentación a muchas variedades de fauna Amazónica: insectos, anfibios, aves (tucán, por ejemplo), monos, etc., así como a ejemplares menores de flora Amazónica que dependen de luz solar para su sobrevivencia.
Ejemplar de la capa emergente que se alza por encima de la canopla de la selva tropical, logrando crecer hasta cuatro metros (trece pies) por año.
Es el gigante de la selva Amazónica, pudiendo alcanzar hasta 70 metros (200 pies) de altura y un diámetro de mas de 1 metro.
Arbol de Lupuna. Selva Amazónica – © Istockphoto
Conocido tambien como Ceiba o Kapok tree (en Ingles), el arbol de Lupuna posee madera apta para la construcción de balsas y canoas.
En efecto, su largo y recto tronco ha sido tradicionalmente utilizado por las tribus Amazónicas para cavar sus canoas – proceso que envuelve hasta doce hombres y demora varios meses para concluir.
Arbol de Lupuna – © Anibal Solimano Los nativos poseen múltiples usos para el arbol de Lupuna, incluídas razones medicinales.
Sus semillas, hojas, corteza y resina son usadas para tratar fiebre, asma, disenteria y problemas renales.
Mas aún, su fibra – similar al algodon – es usada para disparar los dardos embebidos en curare para la caza con cerbatana.
Es considerado sacro, incluso en la cultura Maya de America Central.
Su copa tiene forma de paraguas y el tronco varía en colores que abarcan del rosado-blanco al marrón.
El arbol de Lupuna provee entre 500 y 4000 frutos -rodeados de una fibra tipo algodón – y cada uno de ellos contiene hasta 200 semillas.
Su fibra, ocho veces mas liviana que el algodón, posee capacidad de flotación varias veces superior al corcho, gran poder de insulación termal, ademas de ser inolora, no-tóxica y no-alérgica.
Su uso industrial incluye el proveer relleno para almohadas, colchones e incluso chalecos salvavidas.
Veamos al arbol de Lupuna en su entorno natural…
Visitas ilustres
El 5 de febrero de 1985 el Papa Juan Pablo II hizo su visita a la ciudad de Iquitos en la que pronunció la celebre frase “Quiero deciros también que el Papa se siente charapa.” Tras eso, la espesa multitud iquiteña entró en una conmoción seguido de aplausos.
- “¡Quédate con nosotros, quédate con nosotros, quédate con nosotros…”
- “¡Cómo son buenos! ¡Llevad a todos, llevad mis deseos, mi bendición; como los peruanos son muy deseosos de la bendición… entonces dejad, dejad todos esta bendición para todos, todos para todos. Muchas gracias, muchas gracias. Cristo está presente con todos vosotros. Esté presente siempre con todos vosotros. Muchas gracias por esta acogida!.”
Los carnavales de Febrero
La ciudad es reconocida por tener una festividad muy notable, llamada simplemente “Carnaval”. Durante esta festividad, principalmente pagana, la gente se dedica a la diversión mojando a la gente con cabaciñas (globos con agua) u otro instrumento. Muchos optan por ser más extravagantes, mojando con diferentes sustancias como: pintura u otro objeto como motivo de festejo. La celebración es única cada año, realizado en febrero. Los carnavales está muy influenciada por los mitos amazónicos y la rica cultura amazónica.
Ave emblemática
En octubre de 2005 se declaró ave emblemática de Iquitos, por la Municipalidad Provincial de Maynas a la Perlita de Iquitos (Polioptila clementsi), ave nueva para la ciencia, descrita en ese año, endémica de la Reserva Nacional Allpahuayo Mishana, donde su hábitat se restringe a sólo unos pocos kilómetros cuadrados. Su nombre en inglés es Iquitos Gnatcatcher.
La perlita de Iquitos (Polioptila clementsi) es una especie de ave paseriforme de la familia Polioptilidae que ha sido descrita recientemente, es decir, es nueva para la ciencia. Fue descubierta a fines de 1997 por el biólogo José Álvarez Alonso en los alrededores de la ciudad de Iquitos, en el nororiente peruano, en la Reserva Nacional Allpahuayo Mishana. Fue descrita en 2005 por medio de un artículo publicado en junio de ese año en la revista científica Wilson Bulletin de los EE.UU. por B. M. Whitney y José Álvarez.
Su nombre científico honra al Dr. James F. Clements, primer autor de la primera guía de las aves del Perú, y famoso luchador para la conservación del medio ambiente en el mundo.
Esta especie es miembro del complejo de especies de P. guianensis el que recientemente ha sido propuesto para dividir en tres especies (la cuarta sería Polioptila clementsi), pero no todas las autoridades han aceptado esto (por ejemplo el Comité de Clasificación Sudamericano, SACC).
Desde octubre de 2005 es el ave emblemática de esta ciudad, declarada por la Municipalidad Provincial de Maynas.
Está en peligro crítico, pues se estima que en el mundo existen no más de 50 parejas y todas se encuentran en la Reserva Nacional Allpahuayo Mishana. Es un ave endémica de la reserva, especialista del ecosistema de arena blanca, se cree que toda su población habite en apenas 15 kilómetros cuadrados, quizás el área más limitada de cualquier otra especie en el mundo. Su hábitat son los bosques de varillal propios de Allpahuayo Mishana.
Los mitos y leyendas
La localidad y la Amazonia peruana en general posee un folklore peculiar rico en seres imaginarios, muchos de ellos motivados por la geografía propia de la zona.
La Mitología de la Amazonia peruana forma parte del universo mágico del hombre amazónico del Perú, de la cultura popular; rica en mitos y leyendas que son parte de la tradición. En las tardecitas, a las orillas de los ríos o al interior de las casas comunales. En pueblos, caseríos o comunidades nativas, cuando el hombre se siente inspirado, forman parte del tema de conversación.
Allí, basta que alguien toque el tema, para que los mayores, hombres o mujeres, relaten sobre fieras increíbles, aparecidas, brujería, magia y encantamientos que los presentes escuchan con avidez y respeto.
Pero, como muchas de las riquezas de esta bendita tierra, también las historias, los mitos y leyendas pueden desaparecer en el tiempo, si no las preservamos para el futuro con la importancia que tienen. Es por ello que publico estas riquezas narrativas con el objetivo principal que se conozca mejor nuestra realidad y que las generaciones futuras sepan conservar intacta, en la memoria colectiva, los recuerdos, mitos y leyendas y así puedan contarlas a sus descendientes.
La sachamama:
La sachamama es una boa gigantesca y solitaria, que vive en tierras pantanosas de selva adentro. Llega un tiempo de su vida, quizá milenaria, en que se incrementa su peso, es tal que ya no puede reptar, entonces busca un lugar para vivir permanentemente. Entonces libra, con su poderosa cola, un espacio lo suficientemente amplio, allí pone su cabeza y espera. El gran poder de atracción que tiene le permite halar a sus víctimas hacia esa especie de chacra que forma delante de su cabeza.
Entonces, cualquier animal u hombre que, por ignorancia o descuido, pase por su delante ve solamente su cabeza. Pero ya será muy tarde. Porque habrá caído en el campo imantado de la Sachamama, atraído hacia su poderosa mandíbula, para luego ser triturado y tragado. Satisfecha su hambre, se pondrá a dormir por una larga temporada.
Otros mitos cuentan que es la encarnación del espíritu de los rios de la amazonía.
El tunchi maligno:
El tunchi maligno es un ser que vaga por las noches oscuras de la selva, como alma en pena, unos dicen que es un ave, otros que es un brujo o un espíritu del mal “un diablo” que goza aterrorizando a la gente. Pero nadie lo ha visto, y todos lo reconocen con temor cuando en plena oscuridad lanza al aire un silbido penetrante “fin….fin…fin…” que por instantes se pierde en el monte a lo lejos, pero vuelve a silbar ya sobre el techo de una casa o a la orilla del río. Todo es tan rápido que la gente solo atina a persignarse o rezar, porque existe la creencia de que cuando silva con insistencia, por los alrededores de un pueblo, anuncia malos presagios y cuando lo hace sobre una casa, enfermedad o muerte.
Burlarse del tunchi o tunche, insultarlo, puede costarle caro al atrevido, ya que lo hará enfurecer y entonces atacará con mayor insistencia, silbando… silbando… lo perseguirá tanto que hasta el más valiente terminará entrando en pánico, que puede llevarlo a la locura o muerte…
El yacuruna:
El Yacuruna (“Yacu” = agua o río, “Runa”= hombre o gente) es el espíritu mágico más importante de la selva baja. Manda sobre todos los animales y genios del agua, suele ser invocado por los chamanes y curanderos, en las sesiones de ayahuasca, tanto para hacer el bien como para hacer el mal.
Cuentan que se traslada por los ríos y quebradas, y entra en las cochas montado en un enorme cocodrilo “lagarto negro”. Cuando viaja, se adorna con cinturones y collares de feroces boas negras y va calzado con cascos de tortugas de taricayas o charapas.
Son similares a los tsunki o tsungi de otros mitos.
El chullachaqui:
El chullachaqui es un Duende o diablillo de selva, pequeño de estatura, viste siempre una cushma o ponchito colorado cuando va a trabajar a su chacra o anda de paseo. Puede transformarse tomando la forma o figura de cualquier persona o animal, cuando quiere atrapar una nueva y bella doncella y hacerla perder en el monte para siempre. Se cuenta que las personas perdidas en la selva suelen encontrarlo.
El Chullachaqui no vuelve aparecer en el mundo real, y su víctima pasa a formar a las legiones de duendes de este diablillo, de las cuales es el jefe absoluto. En lo profundo de la selva posee chacras donde cultiva sus alimentos, que resultan ser plantas venenosas similares a la papa, la yuca y otros vegetales alimenticios.
Si fuéramos a la selva y encontráramos allí a un familiar u otro ser querido casualmente y sin razón alguna, debemos ser precavidos. Porque, seguramente, el Chullachaqui toma esa forma para hacernos perder en el monte y solo podemos escapar de su “encantamiento”, si logramos descubrir que su pie izquierdo tiene la forma de una pata de cabra. Es raro pero también se cuenta que pueden tener su pie en forma de patas de otro animal, o incluso un pie humano vuelto hacia atrás.
La runamula:
La Runamula (una “mujer o gente” más mula “cruce de caballo con burra”) es una criatura mostruosa. Es con la llegada de los primeros misioneros españoles que nace la leyenda. Cuenta que cuando una mujer casada o comprometida, nativa o mestiza seducía o era conquistada por un misionero, por raro sortilegio, se convertía en un duende con cuerpo de mula, cabeza y pecho de mujer, que vagaba en las noche de luna llena asustando a los pobladores de los pueblos y caseríos, con sus relinchos espeluznantes y el ruido producido por sus cascos, al galopar sin rumbo por los alrededores. La gente sabía entonces que había allí una mujer que mantenía relaciones prohibidas.
Entonces, los más valientes, perseguían al animal encantado para ver en qué casa se metía o hacia donde se dirigía cuando terminaba el encantamiento. La infiel descubierta, tenía que ser llevada ante un buen curandero para que la curara, mediante baños y sesiones de ayahuasca, liberándola del hechizo que sufría por mantener amores prohibidos.
Simpira:
El Simpira es el señor del panshin nete o mundo amarillo. Es mostrado como un inmenso jaguar negro, que posee en algunos mitos cuernos de taruka o venado. Pero lo que lo caracteriza es una de sus patas delanteras de color blanco y en forma de tirabuzón, la cual puede extender de manera interminable como si de una serpiente infinita se tratase. La usa para atrapar a los pecadores y maldecidos que merecen formar parte de su infierno en compañía de otros pecadores, los que se convierten en bestias selváticas de su séquito por toda la eternidad.
Motelo mama:
El Motelo mama es una inmensa tortuga la cual lleva sobre su caparazón un pedazo de selva que crece sobre ella.
El mapinguari o padre monte:
El mapinguari es un espíritu protector al que puede verse como una gran bestia bípeda, del tamaño de dos hombres adultos, llena de pelos y capaz de lanzar un olor terrible que usa para castigar y noquear a los cazadores furtivos y otros que no respeten la selva, junto con su descomunal fuerza y filudisimas garras. A veces se presenta en los mitos como un oso con un pie vuelto hacia atrás o de algún otro animal a la manera del chullachaqui. Otros mitos lo muestran como un monstruo peludo con una boca en el vientre.
Algunos creen sin embargo que es un animal que existiría realmente en lo profundo de la selva, una especie gigantesca de perezoso.
El bufeo colorado:
Al delfín rosado del Amazonas la gente lo llama, simplemente, bufeo colorado y así lo distinguen de sus otros hermanos que son de color gris. La leyenda cuenta de que el bufeo, como ser o duende “encantado” que es, puede transformarse en un hombre “gringo” al que le gustan las mujeres jóvenes. Así, con esa apariencia, suele presentarse a la fiesta en la que participa la chica elegida. Como viajero de paso, baila y enamora a la muchacha, invita a beber a todos los participantes y así se gana la simpatía general. Pero él no come ni menos bebe licor, porque si se emborracha, se rompería el encantamiento y se descubriría quién es.
Cuando la muchacha ya es la enamorada del bufeo, él la colma de regalos y atenciones. La visita siempre por las noches y se marcha antes del amanecer. Así poco tiempo, la mujer enamorada empieza a mostrar una conducta extraña, porque quiere permanecer todo el tiempo junto al río y si ésta situación no es notada a tiempo por sus familiares y no la mandan a curar a un buen chaman, puede terminar desapareciendo, ya que en su deseo de estar siempre junto a su gringo “bufeo” enamorado, terminará arrojándose al río para no salir jamás.
La sirena amazónica:
Es otro de los “encantos”, personaje mágico de la amazonía descrita como una sirena de “agua dulce”. Dicen que vive solitaria, pero siempre en busca de compañero, en las profundidades de los ríos y cochas, que sube a la superficie por medio de las muyunas o remolinos. Entonces, en una playa solitaria o en un barranco cercano de agua, canta con dulce acento lastimero y si algún joven la escucha, será atraído hacia ese lugar y terminará rindiéndose ante ella. Seducido por los encantos y la ternura de la sirena, el hombre lo abandonará todo y se marchará con ella para siempre.
Los familiares del desaparecido dirán entonces: se habrá ahogado, pero el cuerpo jamás será encontrado y si se consulta con un buen chaman ayahuasquero; seguro les dirá que la sirena lo ha encantado y lo llevó a vivir con ella, a su reino de las profundidades.Lugo al morir su compañero, sale en la busqueda de uno nuevo.
El runapuma o yanapuma:
Cuentan que antiguamente, existían brujos maleros que llegaban a tener pactos con los demonios de la selva. Eran poderosos haciendo el mal y sus afanes de tener cada vez más y más poder llegaban al estado en que tenían necesidad de beber sangre y comer carne humana.
Claro, estos brujos vivían en lo más apartado de la selva y casi siempre solos. Dominaban los secretos para trasformarse en Runapuma, cuando sentían necesidad de alimentarse. Hacían sus invocaciones por medio de icáros “cantos mágicos de poder” pidiendo fuerza a los demonios del monte y entonces se convertían en hermosos jaguares hambrientos totalmente negros. Así, atacaban a sus víctimas, sin importarles que estuvieran armadas o en compañía de otras personas. No le temían a nada ni nadie porque se sentían protegidos. Satisfecho su apetito, volvían a convertirse en hombres casi normales.
Por esta razón se cree que los jaguares melánicos, totalmente negros o yanapumas son mensajeros del más allá o poderosos brujos capaces de tomar forma humana e incluso icarar o maldecir la comida desde lejos. Estos otorongos negros son temidos por esa razón.
El urcututo:
Es un búho grande que vive en lo profundo de la selva, en la copa de los árboles más grandes, es un gran cazador nocturno. Cuenta la leyenda que ciertos brujos maleros llegan a tener “pactos secretos” con los urcututos y entonces lo utilizan para enviar virotes o dardos mágicos, que serán descargados sobre el enemigo elegido, con el fin de causarle daño por venganza.
También suelen ser enviados como mensajeros, para espiar el lugar donde se realizan las sesiones de ayahuasca, como cuidador, cuando se va a tratar a un enfermo que el mismo brujo daña. Considerado como un animal de mal augurio por algunos y de buena suerte para otros, es el rey de la noche.
Entre la población de Iquitos y alrededores de esta ciudad, se cree que el canto de los urcututos son presagio de un embarazo de alguna mujer conocida por quienes escuchan el canto.
La tanrilla:
Es una garza pequeña, muy bonita y prosista – “coqueta” – que dicen, tiene en sus finas y largas patitas un secreto para hacer encantamientos de amor. Que cuando el curandero recibe el encargo de preparar el filtro de amor, deberá cazarla mediante un tiro de pucuna “dardo de cerbatana” pero también deberá estar dietando por varios días. Extraídos los huesitos de las patitas, los limpia y prepara mediante icáros “cantos mágicos”.
Quitada la médula, estos quedan como tubitos y es a través de estos que el enamorado, debe espiar a la mujer elegida “como si fuera un largavista”. Pero ojo, la muchacha no debe saber que es observada. Y, si la operación ha sido bien hecha, a los pocos días aceptará gustosa los requerimientos del galán.
La chicua:
Es como una especie de gavilán nocturno, ave muy rara de encontrar, que dicen tiene el plumaje marrón. De su canto agorero y mágico toma su nombre, por las noches suele cantar chicua… chicua…, hasta perderse en el monte y su canto produce escalofrío en la gente que lo escucha.
También es considerado un maligno “diablo” enviado por algún brujo malero, o uno de estos brujos que busca vengarse de alguien. Cuando canta cerca de una casa la gente se pregunta a quién habrá venido a buscar ese maldito pájaro.
Además, los mitayeros (cazadores) y pescadores creen que si escuchan el canto de la Chicua, es por que sus parejas les están siendo infieles durante sus ausencias.
El ayaymama:
Cuenta la leyenda que una epidemia estaba acabando con la gente de una comunidad nativa. Que la madre de dos niños, sintiéndose con los primeros síntomas de la enfermedad, quiso salvar del mal a sus pequeños y entonces los llevó al monte, muy lejos y los dejó en ese lugar. Cerca de una linda quebrada, abundante en peces y árboles frutales. Con gran pena los dejó, sabiendo que no los volvería a ver más. Ellos jugaron, comieron frutos y se bañaron en la quebradita, pero ya en la noche sintieron la falta de su madre y partieron en su búsqueda pero se perdieron en el monte.
Asustados, llorando de pena decían cómo no ser aves para poder volar donde mamá. Y el dueño del monte tuvo pena y los convirtió en avecitas y ellos volaron, pero cuando llegaron a su pueblo vieron que ya nadie vivía, todos habían muerto. Desde entonces no dejan de volar y volar, y cuando se posan en lo alto de un árbol, cansados de buscar a su madre, hacen oír su canto lastimero ayaymamá… ayaymamá…
Otra versión de esta leyenda es:
La leyenda del Ayaymama, narra el abandono de dos niños en la selva tras perder a la mamá. La madrastra y el papá dejan a su suerte a los menores en la montaña simulando un paseo. Los niños se volvieron en pajaritos y en una noche de luna volaron hasta el techo de la casa de la madrastra y emitieron su canto:
Ayaymama, Huischuhuarca: Nuestra madre ha muerto y nos abandonaron.
Deporte en Iquitos – Perú
Colegio Nacional de Iquitos es un equipo de fútbol con sede en Iquitos. En 2005, el equipo recibió el FIFA Fair Play Award, como resultado de ser una de las cinco sedes para la Copa Mundial de Fútbol Sub-17 de 2005. También tiene un estadio prinicipal conocido como el Estadio Max Augustin.
Cine
La Amazonía Peruana como Iquitos mismo fue el blanco de grandes producciones como Fitzcarraldo de Werner Herzog y Pantaleón y las visitadoras de Francisco Lombardi, basada esta última en la novela homónima de Mario Vargas Llosa. El pionero más importante del cine en la región es Antonio Wong.
La productora actual más importante es Audiovisual Films, que a la fecha ha lanzado cortometrajes, entre ellas Chullachaqui, basada en una conocida leyenda amazónica y muy reconocida, e Inmortal. Actualmente la productora estrenó una nueva película, El último piso, filmada en el edificio más alto de la ciudad. Se estrenó el 18 de febrero de 2010, obteniendo grandes cantidades de taquilla en la región. Esta propuesto estrenarse en Lima
El aguaje
Desde tiempos inmemoriales la población nativa hace un uso múltiple de esta palma. Consume los frutos cuya pulpa es altamente nutritiva y contiene proteínas, grasa, vitaminas y carbohidratos. Se come fresca directamente o se usa para fabricar bebidas y para extraer aceite. De las hojas se extraen fibras para fabricar cordeles, cestas y otros objetos. En los troncos caídos crían las larvas comestibles mojojoy de Coleópteros (Rhynchophorus palmarum, Rhinostomus barbirostris y Metamasius hemipterus sericeus), fruto muy valorado en gran parte de la amazonía peruana.
Tacacho con cecina
El tacacho con cecina es un plato típico de Iquitos como también de la amazonía peruana y ampliamente difundido en el resto del país. El término «tacacho» derivaría del quechua «taka chu», que significa «lo golpeado». El consumo del tacacho varía según la región donde se elabora, así en Madre de Dios y San Martín se acostumbraría consumir el tacacho durante el desayuno mientras que en otras regiones es un plato servido en el almuerzo y/o la cena. En la región San Martín se incluiría el tacacho dentro de la cena navideña. En la región amazónica del Ecuador el plato se conoce como bolón, asimismo, este plato tiene su similar en el Caribe, donde se llama Mofongo.








